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Mar 26, 2021 1113 0 Shalom Tidings
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¿CÓMO FUE CURADO SAN FRANCISCO DE SU MIEDO POR UN LEPROSO?

San Francisco de Asís tuvo un gran temor y aborrecimiento de los leprosos. Él confesó que la vista de un leproso era tan repugnante para él que se negaba incluso a acercarse a sus viviendas. Si veía a uno de ellos o pasaba por el leprosario durante sus viajes, volteaba la cabeza y se cubría la nariz.

A medida que tomó más seriamente su fe y tomó la amonestación de Cristo de amar a los demás como te amas a ti mismo, se avergonzó de su actitud. Así que un día cuando un hombre afligido con lepra cruzó su camino, él venció sus sentimientos de horror y asco y, en lugar de alejarse, salto de su caballo, besó al leproso y puso dinero en su mano.

Pero cuando Francisco montó de nuevo y volteó hacia atrás, no podía encontrar al leproso en ninguna parte. Con entusiasmo, se dio cuenta de que era Jesús a quien había besado. Después de recaudar algunos fondos, fue al hospital de leprosos y dio limosna a cada uno, besando sus manos con reverencia mientras lo hacía. Lo que antes había parecido desagradable para él — ver o tocar a un leproso — fue transformado en dulzura. Más tarde Francisco escribió, «cuando yo estaba en pecado, ver a los leprosos me causaba asco más allá de toda medida; pero entonces Dios mismo me llevó a su compañía, y yo tuve piedad de ellos. Cuando los conocí, lo que antes me había causado náuseas se convirtió en la fuente de consuelo espiritual y físico para mí».

Hoy en día, a menudo vemos a personas a nuestro alrededor que están afectadas con la lepra espiritual. La mayoría de las veces tratamos de mantenernos alejados de ellos, pero no nos damos cuenta de que también ha entrado en nuestros propios corazones. Así que en lugar de juzgar y señalar a los demás, limpiémonos de la mente y dureza del corazón. En primer lugar, Dios nos concedió su gracia y misericordia aunque estemos quebrantados y heridos. Lleguemos a los demás con esta misericordia y compasión que recibimos incondicionalmente.

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