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Ago 06, 2019
Disfrutar Ago 06, 2019

Probablemente habrán escuchado de la gran inundación que recientemente padeció el pequeño estado de
Kerala, al sur de la India, conocido popularmente como “el país de Dios.” Los corazones de las personas se llenaban de angustia al ver cómo las aguas inundaban tanto los campos verdes como las ciudades. Muchas personas quedaron atrapadas por varios días en los áticos de sus propias casas sin agua potable, comida o electricidad. Los equipos de rescate no pudieron llegar a la
mayoría, debido a los fuertes torrentes de agua. Durante este tiempo tan difícil, los pescadores unieron esfuerzos y se lanzaron activamente en sus botes para ir a rescatar personas a las áreas peligrosamente inundadas a donde los rescatistas no habían podido llegar. La gente de forma unánime compartió el
reporte de una de las mujeres rescatadas.
Como muchos otros, ella y sus hijos se habían refugiado en su departamento, pero nadie llegó a rescatarlos porque se encontraban lejos de la ciudad. Los pescadores viajaron kilómetros para llegar hasta esa localidad que se encontraba sumergida con más de 3 metros de agua. La señora estaba sumamente agradecida y al llegar al campamento de rescate les entregó una buena cantidad de dinero. Para su gran sorpresa, ellos no lo aceptaron. “No lo estábamos haciendo por dinero…sólo queríamos ayudar”, le dijeron
los pescadores.
Estos pescadores viven de lo que ganan diariamente, y la misión de rescate les había implicado hacer grandes sacrificios económicos. Sus botes de pesca también habían sufrido daños por las diversas maniobras que habían tenido que hacer y, sin embargo, ellos lograron recordarnos que hay que ser generosos aun cuando eso signifique sufrir pérdida o daño en tus bienes, o que tú y tu familia se queden sin comer durante varios días. El sacrificio que hicieron demostró que fueron verdaderos discípulos de Jesús.

¿Qué tan generoso serías tú para ayudar a los que están en peligro? ¿En qué momento podrías abrocharte el cinturón por ayudar a los demás? ¿Cuántas obras buenas tienes en tu haber? En este caso, podemos ver a hombres que no tienen grandes niveles de educación, o una holgada situación económica o estilo de vida, ¡pero que supieron acumular tesoros para el cielo! “Cada cual dé según el dictamen de su corazón, no de mala gana ni forzado, pues: Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmaros de toda gracia a fin de que teniendo, siempre y en todo, todo lo necesario, tengáis aún sobrante para toda obra buena." (2 Corintios 9,7)

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By: Mary Claire

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Ago 06, 2019
Disfrutar Ago 06, 2019

Durante un retiro de silencio hace varios años, arrodillada en adoración ante mi Señor expuesto en la Eucaristía, y sin pronunciar palabras, sentí un desbordante deseo de abrir mi corazón y entregarle mi alma a Jesús. Las lágrimas comenzaron a brotar sigilosamente, y sentí el impulso de escribir lo que comenzó a
brotar desde lo más profundo de mi corazón:
“Señor, libérame de las cavidades de mi infierno personal. Libérame de la oscuridad que reina en mi alma. Libérame de la esclavitud que me imponen los engaños y trampas del demonio. Libérame, Señor, del temor que se anida en lo más profundo de mi ser y que me impide amarte con total plenitud. Libérame de mi orgullo pecador que embriaga mi ser. Libérame, Señor, de la confianza en mí misma que me mantiene esclavizada a mí. Libérame de mi culpa y vergüenza que me impide quedarme quieta y saber que tú eres Dios. Libérame del odio a mí misma que me impide acoger el amor, la misericordia y el perdón de mi Rey. Libérame, Señor, de las inclinaciones al pecado. Ayúdame, Señor, a permitir que tú seas Dios y que yo sea tu
hija.”
Después de desbordar mi corazón ante mi Señor Jesucristo en la Eucaristía, Él comenzó a hablarme
suavemente en mi corazón con estas palabras tiernas y sanadoras:
“Hija mía: he venido para liberarte de todas tus esclavitudes. Entro en el jardín de tu corazón para
arrancar el pecado del orgullo. Ha sido arrancado de raíz y arrojado al mar. Expulso todo tu temor con mi
amor perfecto. Te baño en mi océano de misericordia y amor que es eterno. Te visto de pureza. Te visto
con la túnica blanca de la salvación. Te llamo a ser mi preciosa hija. Ven y permíteme sostenerte y dejarte
limpia. Tu corazón duro y lleno de pecados lo arrojo a las profundidades del infierno, y te doy un corazón
nuevo. Pongo mi corazón en el tuyo. Eres mi hija y te restauro. Entra al Reino que el Padre ha preparado
para ti. Has quedado limpia, tan blanca como la nieve fresca que cae del cielo. Has quedado limpia por la
Sangre del Cordero. Eres mi hija amada. Eres mi luz para alumbrar al mundo. Camina en mi luz y dirige a
otros hacia mí para que pueda liberarlos.”

"Los rociaré con un agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus inmundos ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré dentro de ustedes un espíritu nuevo. Quitaré de su carne ese corazón de piedra y les daré un corazón de carne." (Ezequiel 36,25-26).

Que estas palabras te brinden consuelo y paz. No importa lo que estés pasando en estos momentos de tu vida: siempre habrá esperanza y sanación. Permite que Jesús entre en el desorden de tu vida. Él sanará tu corazón. Jesús te está esperando.

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By: Connie Beckman

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Feb 05, 2019
Disfrutar Feb 05, 2019

Así como los jugadores de baseball se preparan durante el entrenamiento de primavera para la próxima temporada de juegos, de igual forma me permito sugerir un entrenamiento de primavera pero para algo un tanto diferente: dejarse guiar por el Espíritu Santo.

Al cabo de un año en el que el Diácono Ralph Poyo dirigiera la misión de mi parroquia, me quedó muy claro el mensaje de la necesidad que tenemos de ser un pueblo, y una parroquia, guiada por el Espíritu Santo. Si no le pedimos al Espíritu Santo que nos guíe en todas las cosas, no podremos ser la parroquia viva y acogedora, ni los santos, que queremos y debemos ser.

Por ejemplo, después de la plática que dio el Diácono Ralph durante la segunda velada de la misión sobre la guerra espiritual, yo le comenté que había soñado con demonios, y le pregunté: “¿Esto debe preocuparme?”,      y él me contestó: “No deberías preguntarme a mí. ¿A quién deberías preguntarle?” De inmediato le repliqué: “Ah, probablemente debería hablar con mi pastor.” Me dijo: “¡Nop!” Entonces me di cuenta que se refería a Dios, y el Diácono me dijo que tenía que pedirle específicamente al Espíritu Santo. ¡Momento de gran luz!

EL RETO DE DEJARSE GUIAR POR EL ESPÍRITU SANTO

Vivir bajo la guía del Espíritu Santo no es tarea fácil porque normalmente no es así como vivimos. Por lo general pensamos ‘¿qué es lo que quiero ahora y cómo lo obtengo?’ o ‘¿qué es lo que quieren mis hijos y cómo lo consigo?’

Tenemos que abandonar la egoísta forma de vida que se centra en el “yo, yo, yo”, y cambiarla por el “Tú, Tú, Tú,” dirigido al Espíritu Santo, pero eso requiere serio entrenamiento para tener el espíritu en forma.

¿Qué significa dejarse guiar por el Espíritu Santo? Significa pedirle que nos guíe en todos nuestros asuntos, y yo no sé ustedes, pero si a mí se me olvida tirar la botella vacía del shampoo en la basura, ¿me acordaré de pedirle al Espíritu Santo que me guíe en todas las cosas? Eso requiere de práctica, y sin duda de sortear uno que otro obstáculo en el camino.

Si queremos vivir bajo la guía del Espíritu Santo, es necesario hacer de ello un hábito, una práctica constante a tal punto que llegue a formar parte de nuestro “bateo”. Para lograrlo, necesitamos practicar constantemente al menos durante tres semanas para que sea una parte integral y natural de nuestras actividades cotidianas sin que nos represente ningún tipo de esfuerzo. Sin duda, ¡necesitamos practicar! Y no sólo hay que acordarse de PEDIR, sino también darse tiempo para ESCUCHAR los consejos del Espíritu Santo, y después tomar la decisión de ACTUAR. Todos los días le pido a la Santísima Virgen María la gracia de poder discernir mejor la voluntad de Dios en mi vida, la gracia para que realmente QUIERA hacer la voluntad que Dios, y para que tenga el valor de HACERLO.

 

EJERCICIOS DE ENTRENAMIENTO PARA GUIARSE POR EL ESPÍRITU SANTO

Lo más importante es entregarle a Dios las riendas de nuestra vida y permitir que Él nos guíe. Para lograrlo, me permito darte algunas ideas y sugerencias:

  • Asiste a misa tan frecuentemente como puedas, y preséntale a Dios tus dudas.
  • Al inicio o final de tu día, dedica tiempo para estar ante el Santísimo Sacramento ofreciendo tus pensamientos al Espíritu Santo.
  • En el libro “Walking with Purpose: Seven Priorities That Make Life Work” (Caminando con propósito: siete prioridades para hacer que la vida funcione) por Lisa Brenninkmeyer, la autora sugiere dedicar un tiempo en la mañana para orar y hacer lo siguiente:
  • Mediante un diario, escribir una nota a Dios/Espíritu Santo sobre las preocupaciones, dudas o la dirección que necesitas;
  • Hacer una lista de las necesidades diarias de oración.
  • Leer la Biblia – Leer las lecturas del día o seguir un plan de lectura bíblica como el de “Coming Home Network” (Comunidad Regresando a Casa). Buscar respuestas del Espíritu Santo.
  • Antes de involucrarse en discusiones importantes, correos y llamadas telefónicas, hacer una pequeña oración por los involucrados pidiendo que se haga la voluntad de Dios.
  • Rezar el Ángelus a medio día – poner una alarma en tu celular y rezar esta breve oración en unión con otras personas del mundo.

 

  • Rezar la Liturgia de las Horas – Puedes bajar la aplicación “Laudate” en tu celular y apartar tiempo para orar a las 6 a.m., 9 a.m., 12 p.m., 3 p.m., 6 p.m. o 9 p.m.
  • Rezar diariamente con tu calendario. Ora por las personas con las que te reunirás o hablarás cada día.
  • Reflexión/Examen diario de conciencia- El manual “Dynamic Catholic” (Católico dinámico) de Matthew Kelly, ofrece un gran proceso de oración que puedes hacer al finalizar tu día, examinando lo que hiciste o dejaste de hacer según tus posibilidades, si oraste por otros, si agradeciste a Dios por tu día, etc.
  • Acudir mensualmente al Sacramento de la Reconciliación para “escuchar” con toda claridad al Espíritu Santo y no opacarlo con los pecados, por pequeños que sean.
  • Recibir la Eucaristía tan frecuentemente como sea posible permaneciendo limpio de pecado y poder recibir las gracias de Dios.
  • Dedicar tiempo a la lectura espiritual para buscar respuestas del Espíritu Santo.

 

DESPUÉS DE ESCUCHAR, PRACTICA LO QUE APRENDISTE

Estos ejercicios nos ayudan darnos un tiempo para preguntar y escuchar al Espíritu Santo, pero después sigue el tiempo de ACTUAR, que puede ser la parte más difícil, porque estarás afuera en el campo en frente de todos poniendo en práctica todo lo que has aprendido en el entrenamiento y siguiendo las instrucciones del entrenador (el Espíritu Santo) aun cuando éstas no te agraden.

El Espíritu Santo continuamente me saca de mi zona de confort con lo que me pide, pero poco a poco voy tomando la actitud de que no me importe lo que los demás piensen de mí, sino sólo que Dios piensa. Si soy introvertida y me da temor presentarme ante alguien, o se me figura que la gente podría pensar que soy muy atrevida o extraña, o si comienzo a sentir que la vergüenza y la ansiedad se apoderan de mi interior, me esfuerzo por desechar esos sentimientos.

Tengo que estar en paz sabiendo que estoy intentando hacer lo que Dios me pide y sabiendo que estará complacido conmigo, sin importar lo que los demás piensen, incluso aunque me sienta avergonzada o tonta, y  ¡créanme que eso pasa la mayoría de las veces!.

¿Estás listo para dejarte guiar por el Espíritu Santo? Resulta crucial si queremos ser los santos que Dios quiere que seamos. Dejemos que Él nos guíe hacia la tierra prometida, pero antes, ¡comencemos el entrenamiento de verano!

 

 

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By: Lyn Mettler

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