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Feb 05, 2019
Disfrutar Feb 05, 2019

Así como los jugadores de baseball se preparan durante el entrenamiento de primavera para la próxima temporada de juegos, de igual forma me permito sugerir un entrenamiento de primavera pero para algo un tanto diferente: dejarse guiar por el Espíritu Santo.

Al cabo de un año en el que el Diácono Ralph Poyo dirigiera la misión de mi parroquia, me quedó muy claro el mensaje de la necesidad que tenemos de ser un pueblo, y una parroquia, guiada por el Espíritu Santo. Si no le pedimos al Espíritu Santo que nos guíe en todas las cosas, no podremos ser la parroquia viva y acogedora, ni los santos, que queremos y debemos ser.

Por ejemplo, después de la plática que dio el Diácono Ralph durante la segunda velada de la misión sobre la guerra espiritual, yo le comenté que había soñado con demonios, y le pregunté: “¿Esto debe preocuparme?”,      y él me contestó: “No deberías preguntarme a mí. ¿A quién deberías preguntarle?” De inmediato le repliqué: “Ah, probablemente debería hablar con mi pastor.” Me dijo: “¡Nop!” Entonces me di cuenta que se refería a Dios, y el Diácono me dijo que tenía que pedirle específicamente al Espíritu Santo. ¡Momento de gran luz!

EL RETO DE DEJARSE GUIAR POR EL ESPÍRITU SANTO

Vivir bajo la guía del Espíritu Santo no es tarea fácil porque normalmente no es así como vivimos. Por lo general pensamos ‘¿qué es lo que quiero ahora y cómo lo obtengo?’ o ‘¿qué es lo que quieren mis hijos y cómo lo consigo?’

Tenemos que abandonar la egoísta forma de vida que se centra en el “yo, yo, yo”, y cambiarla por el “Tú, Tú, Tú,” dirigido al Espíritu Santo, pero eso requiere serio entrenamiento para tener el espíritu en forma.

¿Qué significa dejarse guiar por el Espíritu Santo? Significa pedirle que nos guíe en todos nuestros asuntos, y yo no sé ustedes, pero si a mí se me olvida tirar la botella vacía del shampoo en la basura, ¿me acordaré de pedirle al Espíritu Santo que me guíe en todas las cosas? Eso requiere de práctica, y sin duda de sortear uno que otro obstáculo en el camino.

Si queremos vivir bajo la guía del Espíritu Santo, es necesario hacer de ello un hábito, una práctica constante a tal punto que llegue a formar parte de nuestro “bateo”. Para lograrlo, necesitamos practicar constantemente al menos durante tres semanas para que sea una parte integral y natural de nuestras actividades cotidianas sin que nos represente ningún tipo de esfuerzo. Sin duda, ¡necesitamos practicar! Y no sólo hay que acordarse de PEDIR, sino también darse tiempo para ESCUCHAR los consejos del Espíritu Santo, y después tomar la decisión de ACTUAR. Todos los días le pido a la Santísima Virgen María la gracia de poder discernir mejor la voluntad de Dios en mi vida, la gracia para que realmente QUIERA hacer la voluntad que Dios, y para que tenga el valor de HACERLO.

 

EJERCICIOS DE ENTRENAMIENTO PARA GUIARSE POR EL ESPÍRITU SANTO

Lo más importante es entregarle a Dios las riendas de nuestra vida y permitir que Él nos guíe. Para lograrlo, me permito darte algunas ideas y sugerencias:

  • Asiste a misa tan frecuentemente como puedas, y preséntale a Dios tus dudas.
  • Al inicio o final de tu día, dedica tiempo para estar ante el Santísimo Sacramento ofreciendo tus pensamientos al Espíritu Santo.
  • En el libro “Walking with Purpose: Seven Priorities That Make Life Work” (Caminando con propósito: siete prioridades para hacer que la vida funcione) por Lisa Brenninkmeyer, la autora sugiere dedicar un tiempo en la mañana para orar y hacer lo siguiente:
  • Mediante un diario, escribir una nota a Dios/Espíritu Santo sobre las preocupaciones, dudas o la dirección que necesitas;
  • Hacer una lista de las necesidades diarias de oración.
  • Leer la Biblia – Leer las lecturas del día o seguir un plan de lectura bíblica como el de “Coming Home Network” (Comunidad Regresando a Casa). Buscar respuestas del Espíritu Santo.
  • Antes de involucrarse en discusiones importantes, correos y llamadas telefónicas, hacer una pequeña oración por los involucrados pidiendo que se haga la voluntad de Dios.
  • Rezar el Ángelus a medio día – poner una alarma en tu celular y rezar esta breve oración en unión con otras personas del mundo.

 

  • Rezar la Liturgia de las Horas – Puedes bajar la aplicación “Laudate” en tu celular y apartar tiempo para orar a las 6 a.m., 9 a.m., 12 p.m., 3 p.m., 6 p.m. o 9 p.m.
  • Rezar diariamente con tu calendario. Ora por las personas con las que te reunirás o hablarás cada día.
  • Reflexión/Examen diario de conciencia- El manual “Dynamic Catholic” (Católico dinámico) de Matthew Kelly, ofrece un gran proceso de oración que puedes hacer al finalizar tu día, examinando lo que hiciste o dejaste de hacer según tus posibilidades, si oraste por otros, si agradeciste a Dios por tu día, etc.
  • Acudir mensualmente al Sacramento de la Reconciliación para “escuchar” con toda claridad al Espíritu Santo y no opacarlo con los pecados, por pequeños que sean.
  • Recibir la Eucaristía tan frecuentemente como sea posible permaneciendo limpio de pecado y poder recibir las gracias de Dios.
  • Dedicar tiempo a la lectura espiritual para buscar respuestas del Espíritu Santo.

 

DESPUÉS DE ESCUCHAR, PRACTICA LO QUE APRENDISTE

Estos ejercicios nos ayudan darnos un tiempo para preguntar y escuchar al Espíritu Santo, pero después sigue el tiempo de ACTUAR, que puede ser la parte más difícil, porque estarás afuera en el campo en frente de todos poniendo en práctica todo lo que has aprendido en el entrenamiento y siguiendo las instrucciones del entrenador (el Espíritu Santo) aun cuando éstas no te agraden.

El Espíritu Santo continuamente me saca de mi zona de confort con lo que me pide, pero poco a poco voy tomando la actitud de que no me importe lo que los demás piensen de mí, sino sólo que Dios piensa. Si soy introvertida y me da temor presentarme ante alguien, o se me figura que la gente podría pensar que soy muy atrevida o extraña, o si comienzo a sentir que la vergüenza y la ansiedad se apoderan de mi interior, me esfuerzo por desechar esos sentimientos.

Tengo que estar en paz sabiendo que estoy intentando hacer lo que Dios me pide y sabiendo que estará complacido conmigo, sin importar lo que los demás piensen, incluso aunque me sienta avergonzada o tonta, y  ¡créanme que eso pasa la mayoría de las veces!.

¿Estás listo para dejarte guiar por el Espíritu Santo? Resulta crucial si queremos ser los santos que Dios quiere que seamos. Dejemos que Él nos guíe hacia la tierra prometida, pero antes, ¡comencemos el entrenamiento de verano!

 

 

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By: Lyn Mettler

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