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Oct 20, 2018 35 0 Mary Bielski
Encuentro

¿QUÉ HAY EN TU SÓTANO?

Cuando tenía como 10 años llegó una terrible tromba que inundó nuestro sótano. Recuerdo vivamente a mi hermano gritándome para que cogiera una pala y fuera detrás de él. Unos cuantos niños vecinos nuestros, mi hermano mayor y yo corrimos descalzos en medio de la fuerte lluvia intentando reunir tierra para evitar que el agua siguiera chorreando por las paredes del sótano, pero nuestros esfuerzos fueron en vano: las aguas caudalosas no se podían parar. Durante toda la semana que siguió vimos cómo kilométricas mangueras grises llegaban hasta nuestro sótano para sacar el agua, y tuvimos que soportar el tremendo ruido de los deshumidifcadores y aspiradoras que consumían las olas del aire. Mi padre trabajó diligentemente para limpiar los daños, pero nuestro sótano jamás quedó bien del todo; es más, ya nunca fue el mismo y se convirtió en el lugar al que raramente íbamos y ningún visitante vio. Se utilizó estrictamente para guardar cajas y decoraciones de Navidad y un ocasional escondite para jugar con mi hermana. Estaba todo revuelto, atiborrado de trebejos y se percibía un ligero olor a humedad que era mejor ignorar pasando el menor tiempo posible allí.

El tiradero en nuestro sótano

Algunas veces nos ocurren cosas que cambian nuestra vida para siempre. Las tormentas de la vida pueden llegar como una pelota destructora dejando efectos a largo plazo: la pérdida de un ser querido, padres divorciados, ‘bullying’ de los compañeros de clase. Aún recuerdo la herida que me dejó el que los niños del primer grado de preparatoria me dijeran ‘hombruna’ porque mi estatura ya alcanzaba poco más de 1.70 mts. Y bueno, viendo ahora la realidad ¿acaso me estoy meciendo en posición fetal pensando lo que Phil Mason me dijo en un camión amarillo de la escuela hace veinte años? Claro que no, pero estoy consciente que todavía batallo contra las inseguridades ¿QUÉ HAY EN TU By Mary Bielski y los temores que de repente se disparan. Incluso las pequeñas heridas pueden dejar marcas por mucho tiempo, y éstas junto con los temores, van moldeando la forma en que pensamos de nosotros mismos y de los demás.

Lo que hacemos la mayoría de nosotros -si es que tú eres como yo- es simplemente juntar todo eso y aventarlo en el sótano para no tener que lidiar con ello, y luego corremos a escondernos detrás de nuestro exitoso estatus en el Facebook y de nuestras atareadas vidas para jamás confrontar la realidad, para no ver lo que está escondido en lo más recóndito del corazón, porque siempre será más fácil poner todos nuestros “cachivaches” (inseguridades, temores, heridas, pecados continuos y fallas) en una caja, etiquetarla y arrojarla al sótano. Sin embargo, si uno no se enfrenta al tiradero que está en el sótano dejándolo allí durante mucho tiempo, tarde o temprano comenzará a apestar.

Dios no le teme a nuestra porquería

Conforme fui creciendo jamás llevé a nadie al sótano; olía horrible, no era bonito y me parece que me daba pena el tiradero. De igual modo, en el mundo se nos enseña que jamás debemos mostrar nuestras fallas y carencias. Si suena el timbre de la puerta, recorremos la casa frenéticamente aventando ropa en el closet o debajo de la cama, y a veces pensamos que con Dios hay que hacer lo mismo. Para ir el domingo a Misa nos ponemos el mejor vestido y ponemos la mejor sonrisa pretendiendo que todo está bajo control, pero debajo de la superficie nuestras heridas apestan. Cuando Jesús les dijo a los dolientes de Lázaro que abrieran la tumba, ellos contestaron: “Pero Señor ¡ya apesta!” Jesús, sin embargo, no le temía a la peste porque sabía que Lázaro sería restaurado a la vida. Del mismo modo Jesús tampoco le teme a tu peste; lo que Él quiere es restaurar tu corazón para que esté íntegro.

Siempre que consideremos la belleza de la Resurrección, no olvidemos el desastre de la Crucifixión. Dios no le teme a la fealdad del sufrimiento, al olor de la muerte, a la corrupción que produce el pecado en nuestras vidas. Cristo, con su propio dolor y horrible muerte, cargó con el dolor de nuestras heridas anhelando conducirnos al poder de la resurrección que todo lo sana. ¿Qué hay en tu sótano? SÓTANO ?

Mary Bielski

A través de pláticas inspiradoras y parodias humorísticas, MARY BIELSKI (Ministerios “Todo para Él” www.MaryBielski.com) inflama los corazones de los jóvenes para que tengan una relación más profunda con Cristo y una vida apasionada y entregada totalmente al Señor. En los últimos diez años, Bielski ha hablado a más de 50,000 jóvenes católicos en diversos rallies y conferencias juveniles, incluyendo las de Steubenville y otros eventos juveniles en vivo.

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