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Oct 20, 2018 39 0 Joe Philip
Encuentro

MARÍA : ESPERANZA DE LOS CONSUMIDORES

es casi Noviembre y sabes lo que eso signifi ca ¿no es cierto? es hora de empezar a cocinar las calabazas, darle forma al pavo y decorar el árbol de Navidad. en nuestro calendario litúrgico secular, se convierte en el tiempo mágico para inventar nuevas formas de ahogar la ‘santidad’ de estos días en la ‘fi esta’ y desearnos mutuamente –y cada año con mayor antelación- un “Feliz-consumismo” y “una quasi feliz Navidad comercial.”

¿Cómo sucedió esto? Citando al Padre Stan Fortuna: “¿cómo sucedió que ésta época de la Iglesia se viera tan consumida por la cultura consumista?” ¿Cómo podemos reclamar lo que es nuestro: nuestra esperanza, nuestro anhelo expectante, nuestra celebración del regalo más grande que se nos haya dado, Jesucristo? ¿Cómo podemos enfocarnos en amar a los demás, responder a la pobreza y crecer en la humildad si los comerciantes son tan efi caces en fomentar en la colectividad adicción a las compras que luego nos producen breves catarsis al ver lo que gastamos? ¿Podemos acaso tener noches de paz y cascabeles; Santa y San Nicolas, Wal-Mart y los reyes Magos? ¿Podremos tener a Cristo y Navidad este año?

Yo creo que sí, con tal de que a partir de hoy comencemos a ver a la mujer cuyo Hijo es no sólo el núcleo sino lo más importante de este tiempo; si desde hoy tomamos más conciencia de esa mujer que no sólo recibió, sino que al mismo tiempo dio el mayor regalo…sí podremos, porque mirándola a ella aprenderemos a hacer las mejores envolturas para nuestros regalos sin perder la presencia de Cristo, porque esa María, la humilde Sierva del Señor, la esposa virgen y Madre de Dios, la que se entregó completamente a Dios con su ‘fiat’ hace 2,000 años, nos ayudará hoy a hacer lo mismo.

Contemplación y Celebración

La mejor manera de aprender a compartir la alegría de la Navidad es que primero la alimentemos en el corazón, y para alimentarla en el corazón es imprescindible que primero veamos a María, porque recordemos que antes de que Jesús fuera entregado al mundo primero fue entregado a María, quien lo ‘guardó’ para sí durante nueve meses y después lo volvió a entregar. María recibió todo del Señor permitiendo que ese invaluable regalo creciera dentro de ella; concibiéndolo primero en el corazón, para después concebirlo en su carne.

¿Puedes imaginarte lo que eso sería, reflejar y responder, orar y prepararse para el Salvador de la humanidad?

Mirando a María aprendemos que la contemplación nos prepara para la verdera celebración. Este tiempo en la vida de María, antes del nacimiento de su bebé, es tan vital que la Iglesia nos invita a todos los cristianos a prepararnos para la Navidad entrando a nuestro propio tiempo de preparación. Durante Adviento, anticipamos y cultivamos nuestra esperanza nuevamente en las promesas de Dios por nuestra salvación. Cultivamos nuestra esperanza y preparamos nuestros corazones conforme nos movemos de la oscuridad a la luz. Deberíamos estar menos ocupados comprando cosas porque deberíamos estar más ocupados “esperando” con María y compartiendo la dicha de una madre expectante anhelando ver el rostro de su pequeño hijo.

Dando y Recibiendo

Cuando miramos a María ella nos enseña la intimidad de dar y recibir regalos. Mientras más nos amemos unos a otros, más ponemos de nosotros mismos en los regalos. Piénsalo. Desde el noviazgo hasta la consumación, los regalos son menos sobre lo que podemos comprar y más sobre cuánto de nosotros mismos estamos llamados a dar. Esa es la razón por la que el mayor regalo que podemos dar en el matrimonio no cuesta nada pero lo vale todo: el darse mutuamente. Esto es intimidad y eso nos lleva de regreso a María y el regalo que Dios nos dio a través de ella.

Dios da regalos porque Él es bueno, y porque es bueno, el mayor regalo que Él nos da es a Sí Mismo, envuelto primero en carne antes de ser envuelto en pañales. Los regalos de Dios son íntimos porque la vida de Dios –su gracia- es lo que Él desea compartir completa, libre, total y fructíferamente con nosotros. María nos enseña que debemos recibir el regalo de su amor en el mismo espíritu en el que se nos da. Su respuesta íntima es recibir a Dios plena, libre y totalmente, y por ello ella es fructífera y engendra la vida de Dios para el mundo. María recibe al Hijo de Dios íntima y alegremente para posteriormente darle y darse ella misma al mundo. Si alguien puede enseñarnos una mejor manera de recibir a Cristo y darnos a nosotros mismos a los demás en esta Navidad, ¡es ella!

Alegría y Sufrimiento

Bombardeados por campañas publicitarias sombrías y música empalagosa propia de esta temporada, con frecuencia es difícil recordar que estamos llamados a prepararnos para unas vacaciones religiosas y santas y no sólo unas vacaciones para pasarla bien. Como cristianos estamos conscientes de que la verdadera alegría de esta temporada, el tipo de “alegría para el mundo” es una que es perforada por el dolor y es celebrada con mayor razón por ello. Si miramos con María llegamos a entender que la alegría y el sufrimiento no están confrontadas para siempre; que la vida no es sólo abrazar a una y evadir la otra. Lo sabemos porque podemos ver lo que María vio cuando miró a su Hijo: Jesús el Cristo, era –como lo dijo el Venerable Fulton Sheen- el único bebé nacido para morir.

María puede enseñarnos a mirar la Navidad –y nuestras propias vidascon sus ojos maternales. Ella nos puede dar la visión para ver que la alegría y la tristeza –enemigos desde la caída- se han dado un abrazo mutuo en su corazón porque han sido abrazados en el de su Hijo. Ella nos puede ayudar a ver que el dolor, el sufrimiento, incluso la muerte, ya no podrá separarnos de Dios, sino que de hecho nos puede unir con Él. Con María podemos acoger plenamente la alegría de la Encarnación y la tristeza de la Crucifixión. Desde el corazón de una madre que dijo sí a la vida de su Hijo, que dijo sí a su muerte, aprendemos a crecer en la esperanza que está viva, activa y es verdaderamente nuestra a través de su resurrección.

Cristo y Navidad

Podemos tener Navidad y podemos tener a Cristo. Creo que la forma de reclamarlos a ambos es comenzando antes de los comerciales. Si comenzamos antes de la decoración y las compras. Mucho mejor si comenzamos antes de comenzar a moldear la calabaza. Podemos tener a Cristo y Navidad este año si comenzamos con María para que podamos entrar en un tiempo de preparación, aprender de la intimidad y abrazar la alegría y la tristeza. Ella nos lo puede enseñar. Ella nos puede enseñar a nutrir nuestra vida espiritual incluso tal y como nutrió a nuestro Salvador durante nueve meses. Ella nos puede enseñar que los mejores regalos son los que pasamos tiempo contemplando primero. Y ella nos enseña a aceptar la vida y la muerte, el sufrimiento y la salvación y la alegría y el sufrimiento como misterios que convergen, se cruzan y que dan confianza en la esperanza. Mirándola a ella, en ella y con ella, podemos acercarnos a ver en verdad qué es eso tan “gozoso” sobre la Navidad. Podemos acercarnos más a Cristo.

Joe Philip

(Twitter @joephlip101) is the new Director of The School of Evangelization for St. Paul Evangelization Institute. He is a former Campus Minister, theology teacher, and retreat coordinator for Powers Catholic High School in Flint, Michigan. Philip earned his M.A. from Franciscan University of Steubenville, Ohio. He and his wife, Tara, travel and share their love for Jesus and the Church by leading and speaking at retreats. They are happy parents to three children. Philip served as host of SHALOM WORLD television’s original series, “SEEKERS.” Philip serves as Contributing Editor of “Shalom Tidings” magazine. In 2018, he will be one of the featured speakers for the inaugural Shalom Media Summit to be held in Illinois.

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